«El almendro no intenta florecer como un cerezo, ni el cerezo como el ciruelo. Cada árbol florece en su momento ya su manera. Del mismo modo cada persona posee una misión única e irrepetible. Cuando vivimos fieles a quienessomos, nuestra vida florece “ Daisaku Ikeda, filósofo budista japones, educador y activista por la paz.
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